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jueves, 21 de noviembre de 2019

El Caso de los Hermanos Sodder

En 1945, en Estados Unidos, cinco hermanos no volvieron a ser vistos después de un incendio que afectó a la casa donde vivían.

El inmigrante italiano Giorgio Soddu, quien había nacido a principios del siglo XX en Cerdeña, había emigrado en su adolescencia a los Estados Unidos junto a su hermano en busca de mejores perspectivas de vida. Una vez en suelo americano, no tardó en encontrar trabajo y en casarse con Jennie Cipriani, quien al igual que él también había nacido en el país de la bota y había llegado a Norteamérica siendo una niña.

El matrimonio, que ya había americanizado el apellido Soddu a Sodder, se avecindó en la localidad de Fayetteville, en Virginia Occidental, en una pequeña pero bullente colonia de italoamericanos. En ese mismo lugar criaron a sus 10 hijos: John (nacido en 1922), Joseph Samuel (1924), Mary Ann (1926), George Jr. (1929), Maurice Antonio (1931), Martha Lee (1933), Louis Erico (1935), Jennie Irene (1937), Betty Dolly (1940) y Sylvia (1943). Robert, el último hijo, nacería en 1950.

En la nochebuena de 1945 se desataría la tragedia que cambiaría para siempre el destino de la familia Sodder. Ese día y a esa hora, en la planta baja de la casa dormía plácidamente el matrimonio junto a la pequeña Sylvia, John, Mary y George Jr., mientras que Maurice, Martha, Louis, Jennie y Betty Sodder lo hacían en el segundo piso de la vivienda. El único que faltaba era Joseph, quien por esa época se encontraba alistado en el ejército.

Cerca de la 1:30 de la madrugada sonó el teléfono, lo que obligó a Jennie Sodder a levantarse de la cama para responder el llamado, pero resultó ser una equivocación. Cuando la mujer echó un vistazo a la casa se dio cuenta de dos cosas: las luces de la escalera estaban prendidas y la puerta principal no estaba cerrada con llave, por lo que se limitó a cerrar la puerta suponiendo que sus hijos estaban profundamente dormidos en sus camas. Tras volver a acostarse, y mientras trataba de conciliar el sueño, Jennie escuchó un ruido sordo, como si algo hubiera caído al suelo en el piso superior. A los pocos minutos después notó un inconfundible olor a humo.

El matrimonio Sodder salió de inmediato de su dormitorio y se encontró con un espectáculo inquietante: el vestíbulo estaba lleno de humo y las llamas comenzaban a cebarse con las escaleras que llevaban al segundo piso de la casa. Ambos gritaron tratando de avisar a los cinco niños que dormían arriba, pero no obtuvieron respuesta, por lo que abandonaron el inmueble pensando que a lo mejor los infantes ya habían salido, pero éstos no estaban fuera. George Sodder trató de llamar a los Bomberos por teléfono, pero la línea telefónica estaba cortada. Posteriormente intentó llegar a las habitaciones del segundo piso a través de las ventanas con una escalera que había tras la casa, pero misteriosamente la escalera no estaba donde la habían dejado. También intentó arrancar alguno de los camiones de su empresa de transporte de carbón para acercarlo a la casa y que los niños pudieran saltar, pero ninguno de los vehículos funcionó.

Los bomberos, pese al llamado de los vecinos, sólo llegaron al lugar cerca de las ocho de la mañana, cuando la casa ya había quedado reducida a cenizas. Todos supusieron que los cinco hijos del matrimonio Sodder que estaban en la planta alta de la vivienda habían perecido asfixiados o carbonizados, pero lo increíble es que, tras revisar los escombros quemados de la casa, no se encontraron los más mínimos restos de los cadáveres. Para agregar mayor desconcierto a la situación, la policía sindicó a un cortocircuito eléctrico como causa del siniestro, algo que fue desmentido por la familia Sodder, que aseguró que mientras el incendio consumía la casa, varias luces seguían encendidas (además, el mismo George Sodder había hecho revisar semanas atrás la instalación eléctrica de la vivienda, la cual se encontraba en perfecto estado).

Una semana más tarde la justicia declaró oficialmente muertos a Maurice, Martha, Louis, Jennie y Betty Sooder y el forense, que no vio ni el más mínimo rastro de los cuerpos de los niños, expidió los correspondientes certificados de defunción. Pero los inconsolables padres estaban convencidos que la ausencia de restos y el hecho de que la línea telefónica había sido cortada significaba una sola cosa: sus cinco hijos habían sido secuestrados y el fuego no había sido más que una distracción para hacerles creer a todos que los niños habían fallecido.


Las pistas de los cinco niños desaparecidos
Los Sodder también recordaron algunos extraños hechos acaecidos antes del siniestro. Meses antes, un vecino había ofrecido a los Sodder un seguro de vida para toda la familia, pero la negativa de George Sodder (un conocido antifascista que había criticado públicamente al dictador italiano Benito Mussolini en el pasado) a contratar el seguro había devenido en una agria discusión en la que el vendedor le había dicho literalmente: “Su casa se convertirá en humo y sus hijos serán destruidos, y usted pagará por sus sucias opiniones sobre Mussolini”. Además, unos días antes de Navidad los hijos mayores de la familia Sodder habían visto a un hombre desconocido que, dentro de un auto estacionado al otro lado de la calle, parecía vigilar a los hermanos más pequeños cuando iban camino del colegio.

Los Sodder intentaron en vano que la policía y el FBI abriesen una investigación sobre el caso. Intentando ellos mismos buscar pistas sobre el posible paradero de sus hijos, dieron con tres testigos que aseguraban haber visto a los cinco niños después del incendio: una mujer de Fayetteville que los vio en un coche durante la misma noche del incendio; la camarera de un bar de carretera a cincuenta millas de su casa que afirmó haberlos visto acompañados de varios hombres a la mañana siguiente al fuego; y la recepcionista de un motel en Charleston, Carolina del Sur (a 700 kilómetros de distancia), que afirmó que los niños se habían alojado en su establecimiento una semana después del incendio, acompañados por dos hombres y dos mujeres que hablaban italiano, quienes viajaban en un automóvil con matrícula de Florida y se mostraron en extremo reservados y recelosos, impidiéndole hablar con los pequeños.

Además, un conductor de autobús que pasó por delante de la casa de los Sodder durante la noche del incendio afirmó haber visto lo que parecían “bolas de fuego” lanzadas contra el tejado de la vivienda. Los Sodder, tras entrevistarlo, concluyeron que se trataba de algún artefacto incendiario y que ese fue el ruido sordo que había escuchado Jennie antes que se desatara el siniestro.

Los Sodder también contrataron a un detective privado para buscar otras pistas. El investigador descubrió algunos hechos curiosos, como, por ejemplo, que el mismo vendedor de seguros que había discutido con George Sodder formaba parte del comité que había declarado muertos a los niños. Los Sodder, ya al borde de la desesperación, llegaron a ofrecer una recompensa de 10 mil dólares por cualquier noticia que condujera al hallazgo de los pequeños, pero todo fue inútil. No volvieron a saber nada sobre sus cinco hijos.

La misteriosa fotografía de 1968
Tendría que llegar el año 1968 para que el caso sumara otra misteriosa arista. A la casa de la familia Sodder, a nombre de Jennie Sodder, llegó una carta que contenía una fotografía de un joven veinteañero, moreno y de ojos oscuros, que en su parte posterior llevaba una críptica inscripción, la cual decía: “Louis Sodder. I love brother Frankie. Ilil Boys. A90132 (o 35)”. Las autoridades opinaron que aquello era una broma de mal gusto, pero los Sodder creyeron que aquel podía ser de verdad su hijo Louis Erico, uno de los cinco niños desaparecidos, y enviaron a un detective a Kentucky, donde había sido sellada la carta, pero no se obtuvieron resultados. El joven de aspecto italiano de la fotografía jamás pudo ser identificado.



Los Sodder siempre creyeron que sus hijos habían sido víctimas de una red de adopciones ilegales, aunque otros barajaron también la posibilidad de que el secuestro de los niños había sido obra del crimen organizado, no sólo por el origen italiano de la familia, sino también porque George Sodder era dueño de varios camiones de transporte de carbón y el transporte por carretera era un sector que tradicionalmente, en esa parte del país y en esa época, estaba controlado por la mafia.


George Sodder, después de años de incertidumbre y sufrimiento, fallecería en 1969, al año siguiente de que llegara a su casa la misteriosa fotografía de su supuesto hijo Louis. Su esposa Jennie moriría veinte años más tarde, en 1989. Sus hijos y nietos continuaron la búsqueda emprendida por el matrimonio, pero sin éxito.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Muerte a bordo del Ourang Medan

En junio de 1947 un barco que navegaba por el estrecho de Malaca comenzó a enviar señales de socorro a los barcos que se encontraban por la zona. El mensaje decía: "Todos los oficiales, incluyendo el capitán, han muerto, están tumbados en la cubierta y el puente. Posiblemente toda la tripulación está muerta." Tras una pausa el tripulante que transmitía el mensaje dijo: , "Me muero".

Un buque estadounidense, el Silver Star, escuchó el mensaje y fue a investigar. Una vez a bordo descubrieron que todos los tripulantes del Ourang estaban muertos, todos con una expresión congelada de miedo extremo en sus rostros. Sus brazos estaban extendidos, como si trataran de apartar algo que se acercaba. Cuando el Silver Star remolcaba al Ourang a puerto, las cubiertas inferiores del barco fantasma empezaron a arder y el Silver Star tuvo el tiempo justo de soltar amarras antes de verse afectado por el fuego. Hoy en día nadie sabe que pudo pasar a bordo del SS Ourang Meden, o si lo saben, no quieren que los demás nos enteremos.




miércoles, 14 de febrero de 2018

Desaparición De Cyndi Allinger

Cynthia Allinger alias Cyndi, fue una niña de 9 años de edad que desapareció de su casa en la Lincoln Avenue y Chicago Ave S.W. en la ciudad Lakewood, Washington el 4 de julio de 1996, dos semanas después fue encontrada muerta.

Cyndi Allinger

Vida familiar

La madre de Cyndi, Rhonda Hebison, recientemente se había divorciado del padre biológico de Cyndi, y apenas se las arreglaba para mantener a sus tres hijas, como madre soltera al ser Cyndi la más grande de las tres, es la que ayudaba a cuidar a sus otras hermanas.

Rhonda la describe como una niña muy femenina que le gustaban mucho los vestidos de volantes y casi nunca andaba con pantalones como las otras niñas de su edad, también la describe como muy responsable y un apoyo para ella.

Rhonda Henison (Madre de Cyndi)

Día de la desaparición

El 4 de julio de 1996, Cyndi y sus otras hermanas salieron a jugar a la calle como los otros niños del barrio poblado de padres solteros trabajadores, cuyos niños mayormente estaban solos el día entero y un paraíso para los depredadores sexuales.

Rhonda se vió con Cyndi en la tarde y prometió volver en una hora, como a las 6 de la tarde, estaba en la casa con las hermanas menores de Cyndi y se sentaron a comer pizza para la cena, a Rhonda no le preocupó que aún no hubiera llegado y espero un poco más.

Como a las 7 de la noche se comenzó a preocupar por la ausencia de Cyndi y fue de puerta en puerta donde los vecinos preguntando por ella, pero nadie la había visto. Reportó la desaparición a la policía.


A la mañana siguiente

El 5 de julio de 1996, la detective Teresa Berg del Pierce County Sheriff Department, se encuentra con todos los reportes de incidentes del 4 de julio, una fecha terrible para los oficiales de policía, ya que las personas se emborrachan, comienzan a pelear y suceden muchas cosas, pero al caso de la desaparición de Cyndi llamó su atención al tratarse de una niña de 9 años y lo puso como prioritario.

Se fue a entrevistarse con la madre de Cyndi, Rhonda, al principio le pareció muy extraño el comportamiento de Rhonda, ya que la mayoría de los padres en esta situación estarían histéricos, pero ella se encontraba muy calmada y elocuente, se pasó un tiempo largo tratando de sacarle información a Rhonda y preguntandole los sitios que Cyndi visitaba, pero Rhonda no tenía mucho idea de los sitios que Cyndi frecuentaba.

Cyndi y sus hermanas
La hermanita de Cyndi, ayudó a la detective Berg a visitar los sitios que ellas tres visitaban, pero o nadie había visto a Cyndi o no recordaban la hora que la habían visto, casi al final del recorrido la hermanita la llevó a una cabaña al final de la calle, pero cuando la detective Berg se asomó parecía estar vacía.


Comienzo de la investigación

Pero la detective Berg no era la única interesada en el caso, el detective Rick Adamson, también se interesó en el caso y comenzaron la búsqueda de Cyndi Allinger.

En otra entrevista a Rhonda, apareció de repente el novio, resultando ser una persona manipuladora y con muy mal carácter, que constantemente interrumpió las preguntas de la detective Berg.

En estos casos mayormente de los abusos a niños son los novios de las madres, por lo que la detective Berg, se llevó al novio para entrevistarlo más a fondo, entre más conversaba con el novio de Rhonda, más sospechoso le parecía, al buscar en la base de datos al novio de Rhonda se encontró con que tenía previos registros de maltrato a Cyndi. Cuando investigaron más a fondo la coartada del novio de Rhonda, pudieron constatar que estaba trabajando en el ferrocarril en ese momento, por lo que fue descartado como sospechoso.

Uno de los patrones también del abuso infantil es de los padres divorciados, cuando revisaron el prontuario del padre biológico de Cyndi, también encontraron que era un persona violenta, parecía ser un patrón para las parejas de Rhonda, la madre de Cyndi. Pero había un problema con esta teoría ya que el padre de Cyndi ya se encontraba tras las rejas con una condena de 37 años.

Los detectives Berg y Adamson estaban en un camino sin salida con este caso. Se dedicaron a investigar a los agresores sexuales en la zona y resultó que había como 28 agresores en la zona. Luego de revisar los gustos sexuales y el modus operandi de los agresores pudieron reducir la lista a tres, pero fue un camino sin salida, ya que todos pudieron comprobar su coartada.


El reportero Héctor Castro estuvo muy interesado en el caso, tenía poco tiempo siendo reportero, pero sintió que este caso era muy importante para la comunidad, que normalmente para el principio del verano era tranquila, pero con esta desaparición tenía a toda la comunidad preocupada.


Hallazgo del cádaver

Otro detective se interesó por el caso de Cyndi y se encontró que en la zona por donde vivía Cyndi, había un sitio aislado que estaba lleno de alfombras tiradas en la tierra, se fue a revisar y en una de las alfombras encontró el cuerpo de una niña con los rasgos de Cyndi y las señas de como iba vestida el día de su desaparición. La niña estaba parcialmente vestida y tenía la boca amordazada, al detective le quedó claro que había recibido un traumatismo severo, fue una de los asesinatos más salvajes de los hayan visto en su carrera.


Cuando Jim Rubattino el abuelo de Cyndi se enteró de la muerte de su nieta, no lo podía creer que a su angelito, le pasara una cosa tan terrible. La irreversibilidad de la situación dejó a Rhonda también tambaleándose.

Entierro de Cyndi

Entierro

Dos semanas después de la desaparición de Cyndi fue enterrada, y en el entierro habían personas que ni siquiera conocían a Cyndi y lloraban por la niña.

Autopsia

Cyndi Allinger había muerto por un fuerte traumatismo en el cerebro y asfixia, y fue agredida sexualmente de una manera muy violenta.

Investigación después del hallazgo

Quedaba claro que el perpetrador de Cyndi era una persona muy violenta y con las calles llenas de niños era imperativo que este caso fuera resuelto.

Los detectives Berg y Adamson continuaron la investigación, los detectives deciden ir nuevamente a los menos improbables informantes, las hermanitas de Cyndi y los amigos, luego de muchas horas, pudieron investigar que en la zona había un tipo que esa tarde del 4 de julio, fue visto caminando con Cyndi vistiendo una camiseta pintada y unos pantalones cortos rotos.

Armados con esta información los detectives comenzaron a tocar puertas y pudieron crear un perfil de este tipo llamado Ras, era un tipo con estilo hippie que tocaba la guitarra en un grupo, fumaba mucha marihuana en el barrio.

Rhonda ya había escuchado sobre este amigo de Cyndi, llamado Ras hacia 4 meses, en el reciente cumpleaños de Cyndi, ella le había preguntado a Rhonda si podía invitar a Ras, cuando Rhonda hizo más averiguaciones sobre este Ras se enteró que era un hombre mayor y prohibió a Cyndi que lo viera y le explico que no podía invitarlo a su cumpleaños, como Cyndi no volvió a mencionar este amigo Rhonda pensó que todo estaba bien.

Pero por los hechos ocurridos parece ser que Cyndi no pudo resistir el encanto del sesentero, y los amigos de Cyndi le cuentan porque, tenía instrumentos de percusión y un perro, y la dejaba tocar los instrumentos y jugar con el perro y a ella eso le gustaba y finalmente Ashley, la hermana de Cyndi confesó que ella, su otra hermana y muchos de los niños del barrio habían estado allí sin que Rhonda lo supiera.

Ashley le contó donde vivía aquel tipo, y la detective Berg recordó claramente haber ido con Ashley a ese sitio al principio de la investigación por la desaparición de Cyndi, pero lo encontró vacío. Al ver que los otros niños también describen el sitio, les dió la certeza a los detectives de que iban por el buen camino.


Guy Matthew Rasmussen

La policía con los perros sabuesos comenzaron la investigación de la zona, pero en esa ocasión no había nadie en la cabaña.

La policía no tenía suficientes pruebas para una orden de registro y esta era un razón por lo que tenía que encontrar a Ras, pero ninguno de los vecinos lo había visto recientemente.

Cuando finalmente dieron con Ras, el detective Adamson le pareció que era una persona tenebrosa, pero el que tengas aspecto de asesino no te hace un asesino, Ras les dijo que su nombre completo era Guy Matthew Rasmussen, al buscarlo en la base de datos de agresores sexuales no encontraron ninguna información.

Ras resultó ser una persona de rápido hablar e ideas claras, no hubo manera de sacarle una confesión, por lo que sin ninguna prueba que lo vincule al asesinato, la policía tuvo que dejarlo marchar.

La policía comenzó una vigilancia de 24 horas a Ras, y descubrieron donde vivía, se enteraron que se mudó inmediatamente luego de la desaparición de Cyndi, por lo que eso explicaba porque la cabaña estaba vacía cuando comenzó la investigación.

Los detectives decidieron profundizar en el pasado de Guy Matthew Rasmussen, y lo que encontraron fue alarmante, Rus tenía un obsesión por todos los niños de todas las edades. Tenía delitos contra un chico de 16 años, y un secuestro, por el cual había cumplido 5 años de condena, luego en 1990 había cumplido otra condena por atacar a un niño de 10 años, la edad del último niño fue la que interesó más a los detectives ya que era similar a la Cyndi.

La policía estaba convencida que este era su hombre, pero lo que no llegaban a comprender porque Rus no se encontraba en la lista de agresores sexuales que ellos previamente habían investigado, y descubrieron que el problema eran las leyes para los agresores sexuales, esta sucedió luego de su condena y aún no había retroactividad, así que estuvo librándose durante varios meses.

Con Ras en lista de los agresores sexuales, los detectives aún seguían buscando pistas y continuaba la vigilancia de 24 horas, la oficina del fiscal les dijo a los detectives que tenían que tener pruebas físicas, y que una vez la tuvieran podrían arrestarlo.

Para poder arrestar a Ras tenían que entrar a la caravana que ahora era su hogar, la detective Berg encontró una llave legal para poder llevarse las prendas que estaban buscando, y que coincidieran con las prendas que llevaba la última vez que fue vista Cyndi con Ras. Consiguieron varias piezas de ropa, camisetas, medias y pantalones cortos y los mandaron al laboratorio forense.

Pruebas forenses

4 meses después del asesinato de Cyndi, el laboratorio forense entregó el resultado de las pruebas, en las cuales se encontró semen y sangre de Cyndi en unos pantalones cortos.

Arresto de Guy Matthew Rasmussen

En menos de una hora luego de recibir el resultado de las pruebas forenses los detectives Berg y Adamson arrestaron a Ras en un bar. Los detectives nunca pudieron tener una confesión de Ras, pero con todas las pruebas que tenían pudieron arrestarlo.

El 9 de marzo de 1999, dos años después de la muerte de Cyndi, Guy Matthew Rasmussen fue encontrado culpable de asesinato en primer grado, fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, cumple su condena en el Monroe Correctional Complex-WSR en Washington.

jueves, 1 de febrero de 2018

Los Niños De Beaumont #2

Cartas falsas
Alrededor de dos años después de la desaparición, los padres de los Beaumont recibieron dos cartas supuestamente escritas por Jane, y otra por un hombre que dijo que estaba manteniendo a los niños. Los sobres mostraron un matasellos de Dandenong, Victoria. Las breves notas describen una existencia relativamente agradable y se refieren a “El Hombre” que los guardaba. La policía creía en el momento en que las cartas pudieron muy probablemente haber sido auténticas después de compararlas con otras escritas por Jane. La carta de “El Hombre” dijo que se había nombrado “guardián” de los niños y estaba dispuesto a devolverlos a sus padres. En la carta se nombró un lugar de reunión.

El señor y la señora Beaumont, seguidos por un detective, se dirigieron al lugar designado, pero nadie apareció. Pasó algún tiempo más tarde que llegó una tercera carta, también supuestamente de Jane. Dijo que “El Hombre” había estado dispuesto a devolverlos, pero cuando se dio cuenta de que un detective disfrazado también estaba allí, decidió que los Beaumont habían traicionado su confianza y que mantendría a los niños. No hubo más cartas. En 1992, los nuevos exámenes forenses de las cartas mostraron que eran un engaño. La tecnología de huellas digitales había mejorado y el autor fue identificado como un hombre de 41 años de edad que había sido un adolescente en ese momento y había escrito las cartas como una broma. Debido al tiempo transcurrido, no fue acusado de ningún delito.

Desarrollos posteriores
En noviembre de 2013, una fábrica en North Plympton fue excavada después de una pista sobre los niños Beaumont. Un radar de penetración en el suelo encontró “una pequeña anomalía, que puede indicar movimiento u objetos dentro del suelo”, pero la excavación no encontró evidencia adicional y las investigaciones en el sitio fueron cerradas.

El 19 de enero de 2016 -solo siete días antes del quincuagésimo aniversario del caso- la policía de Australia del Sur estaba siguiendo una pista de la desaparición de los niños Beaumont, en la que una pista telefónica señalaba a un sospechoso en el caso. La persona que llamaba estaba convencida de que la persona a quien estaba nombrando era culpable. Se están investigando las reclamaciones. La policía dijo que habían recibido 159 llamadas a Crime Stoppers durante los dos años anteriores.

Padres
Los Beaumont recibieron una simpatía generalizada del público australiano. Nunca se sugirió públicamente que los niños no deberían haber sido autorizados a viajar sin supervisión, o que sus padres eran de alguna manera negligentes, simplemente porque en ese momento en la sociedad australiana se dio por sentado que esto era seguro y aceptable.

Permanecieron en su casa de Somerton Park durante muchos años. En particular, la Sra. Beaumont confía en que los niños regresen y declara en las entrevistas que sería “terrible” si los niños regresaran a casa y no encontraran a sus padres esperando por ellos. A lo largo de muchos años, a medida que surgían nuevas pistas y nuevas teorías, los Beaumont cooperaron plenamente explorando todas las posibilidades, ya fuera que los niños habían sido secuestrados por un culto religioso y vivían en Nueva Zelanda, Melbourne o Tasmania, o alguna pista que sugería un posible sitio de entierro para los niños.

Cada búsqueda de sus cuerpos no proporcionó más información. En los últimos años, la pareja vendió la casa y se mudó, y mientras el caso permanece abierto, la Policía de Australia del Sur sigue informado de la dirección de la pareja. Los Beaumont se divorciaron y viven por separado.

Se dice que han aceptado que la verdad nunca puede ser descubierta, y han resuelto vivir sus últimos años lejos de la atención pública que les siguió durante décadas. Se sintieron devastados en 1990 cuando los periódicos publicaron fotografías generadas por ordenador de cómo Jane, Arnna y Grant se habrían visto como adultos. Las fotografías, publicadas contra sus deseos (Nancy Beaumont se negó a mirarlas), causaron una reacción enorme de simpatía pública de una comunidad que sigue siendo sensible a su dolor.

En el 2017, cincuenta y un años desde la desaparición, Jim y Nancy Beaumont tienen 91 y 89 años respectivamente.

Lugar de desaparición de los niños.

Los Niños de Beaumont #1

La desaparición de los niños Beaumont

Los niños Beaumont eran tres hermanos, Jane Nartare Beaumont (nacida el 10 de septiembre de 1956), Arnna Kathleen Beaumont(nacida el 11 de noviembre de 1958), y Grant Ellis Beaumont (nacido el 12 de julio de 1961), desaparecieron de la playa de Glenelg cerca de Adelaide, sur de Australia. Australia Day, el 26 de enero de 1966. En el momento de su desaparición tenían 9, 7 y 4 respectivamente.

Su caso resultó en una de las investigaciones policiales más grandes en la historia criminal australiana y sigue siendo uno de los casos más infames del frío Australia, incluso después de muchas décadas. La enorme atención prestada a este caso, su importancia en la historia criminal australiana y el hecho de que el misterio de su desaparición nunca se ha explicado, ha llevado a que la historia sea regularmente revisada por la prensa. También es visto por muchos comentaristas sociales como un hecho significativo en la evolución de la sociedad australiana, con un gran número de personas cambiando la forma en que supervisan a sus hijos a diario.

Estado: Casos sin resolver
Lugar: Adelaide, Australia
Blanco: Jane Nartare Beaumont, Arnna Kathleen Beaumont, Grant Ellis Beaumont
Fecha: 26-ene-1966
Tipo de ataque: Desaparecidos
Muerto(s): N/A
Perpetrador(es) : N/A
Sospechoso(s): Bevan Spencer von Einem, Arthur Stanley Brown, James Ryan O’Neill, Derek Ernest Percy
Motivación: N/A

Antecedentes

Los niños vivían con sus padres Jim y Nancy Beaumont en una casa en el 109 de la calle Harding, Somerton Park, un suburbio de Adelaide. No muy lejos de su casa se encontraba Glenelg, un popular balneario junto a la playa, que los niños a menudo visitaban. El 26 de enero de 1966, los niños tomaron un viaje en autobús de cinco minutos desde su casa hasta la playa; habían hecho este viaje similar a la playa el día anterior. Jane, la hija mayor, fue considerada lo suficientemente responsable como para cuidar a los dos hermanos menores, y sus padres no estaban preocupados. Salieron de casa a las 10 am y se esperaba que regresaran a casa a las 2 pm. Sus padres se preocuparon cuando no habían regresado y llamaron a la policía a las 7:30 pm.

Investigaciones policiales

Niños con un hombre alto y rubio

La policía que investigó el caso encontró varios testigos que habían visto a los niños cerca de la playa en compañía de un hombre alto rubio y de rostro delgado con una tez bronceada por el sol de constitución delgada y atlética como de 30 años. Los niños estaban jugando con él y parecían relajados y disfrutando. El hombre y los niños fueron vistos caminando juntos como un grupo lejos de la playa algún tiempo después, que la policía estimó era alrededor de las 12:15 pm. Un comerciante informó que Jane Beaumont había comprado pastelitos y un pastel de carne con un billete de £ 1.

La policía vio esto como una prueba más de que habían estado con otra persona, por dos razones:

*El comerciante conocía bien a los niños de las visitas anteriores e informó que nunca habían comprado un pastel de carne antes.
*La madre de los niños les había dado solamente monedas suficientes para su comida y comida en el autobús y no les había dado un billete de £ 1. La policía creía que les había sido dada por alguien más.



Últimos avistamientos confirmados y efectos sociales
Alrededor de las 3 pm los niños fueron vistos caminando solos, lejos de la playa, a lo largo de Jetty Road, en dirección a su hogar. El testigo, un cartero, conocía bien a los niños, y su declaración fue considerada como confiable. Él dijo que los niños estaban “tomados de la mano y riendo” en la calle principal. La policía no pudo determinar por qué los niños, ya con una hora de retraso, caminaban solos y aparentemente despreocupados. Este fue el último avistamiento confirmado de los niños. Se ha sugerido que el cartero se equivocó en el momento exacto en que se encontró con los niños, y que en realidad los vió antes del mediodía.

El Sr. y la Sra. Beaumont describieron a sus hijos, particularmente a Jane, como tímidos. Para ellos jugar con tanta confianza con un extraño parecía fuera de lugar. Los investigadores teorizaron que los niños tal vez habían conocido al hombre durante una visita o visitas anteriores y habían comenzado a confiar en él. Un comentario casual en casa, que parecía insignificante en ese momento, apoya esta teoría. Arnna le había dicho a su madre que Jane tenía “un novio en la playa”. La señora Beaumont pensó que se refería a una compañera de juegos y no tomó más aviso hasta después de la desaparición.

Varios meses más tarde, una mujer informó que la noche de la desaparición un hombre, acompañado de dos niñas y un niño, entró en una casa vecina que creía vacía. Más tarde había visto al niño caminando solo a lo largo de un carril donde fue perseguido y más o menos atrapado por el hombre. A la mañana siguiente la casa parecía estar desierta de nuevo, y no volvió a ver al hombre ni a los niños. La policía no pudo establecer por qué no había proporcionado esta información antes.

Los avistamientos de los niños se informaron durante aproximadamente un año después de su desaparición. El caso atrajo una atención extensa en Australia y se acredita extensamente en causar un cambio en muchos estilos de vida de la gente. Los padres comenzaron a creer que ya no se podía presumir que sus hijos estaban seguros; las generaciones anteriores habían permitido rutinariamente a sus niños las mismas libertades que los niños Beaumont habían disfrutado.

Investigación psíquica

El caso también atrajo la atención internacional. El 8 de noviembre de 1966, Gerard Croiset, un parapsicólogo y psíquico de los Países Bajos, fue llevado a Australia, causando un frenesí mediático. Su búsqueda de los niños resultó infructuosa, con su historia cambiando día a día y no ofreciendo pistas. Él identificó un sitio en un almacén cerca de la casa de los niños (y también cerca de la escuela primaria del parque de Paringa donde asistían Jane y de Arnna) en el cual él creyó que los cuerpos de los niños habían sido enterrados. En el momento de su desaparición había sido un sitio de construcción, y dijo que creía que sus cuerpos estaban enterrados bajo el hormigón nuevo, dentro de los restos de un antiguo horno de ladrillos. Los propietarios, que eran reacios a excavar sobre la base de un reclamo psíquico, pronto se dejó llevar por la presión pública, se recaudaron por el público unos $ 40.000 para demoler el edificio. No quedaron restos, ni se encontraron pruebas que vincularan a ninguna de la familias Beaumont. La policía estableció que entre los tres niños llevaban 17 artículos individuales, incluyendo ropa, toallas y bolsas, pero ninguno de estos elementos se han encontrado nunca.

En 1996, el edificio identificado por Croiset estaba sufriendo una demolición parcial y los propietarios permitieron una búsqueda completa del sitio. Una vez más no se encontró rastro de los niños.

El Caso de los Hermanos Sodder

En 1945, en Estados Unidos, cinco hermanos no volvieron a ser vistos después de un incendio que afectó a la casa donde vivían. El inmigran...